Boca vivió una noche inolvidable en Río de Janeiro como en las épocas doradas del ciclo de Carlos Bianchi. La victoria por 3-1 sobre Vasco da Gama en el Maracaná le permitió revertir la serie y meterse en la final de la Copa Sudamericana. Ahora, con la clasificación asegurada, el equipo tiene por delante otro desafío: afrontar un calendario exigente sin resignar gloria.
En ese escenario, la situación de Leandro Paredes es un tema clave para atender. El mediocampista regresó anoche después de sufrir un desgarro en los isquiotibiales de la pierna derecha hace 11 días, ingresó en el segundo tiempo y fue decisivo con un remate de larga distancia que significó la victoria.
Pese a su influencia decisiva, el cuerpo técnico tendrá que evaluar cómo evoluciona físicamente antes de definir su participación en los próximos compromisos. Es que Boca necesita a su capitán para la recta final del año y, a la vez, también debe evitar riesgos que puedan comprometer su presencia en Barranquilla.
















