Boca le ganó 2-0 a Tigre

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Ante Tigre, Benedetto alcanzó a Paulo Valentim, gloria brasileña en blanco y negro, al anotar su gol número setenta y uno. Ya se ubica entre los veinte máximos anotadores de la historia de Boca. Es mucho. La suma de goles está más cerca del Pipa que volaba en las formaciones de Guillermo, pero el gol en Victoria es tiempo presente y vale reconocerlo.

“Dicen los que están en el día a día que lo ven bien, que lo ven contento”. Diego Martínez ubicó en el comienzo de su ciclo en Boca a Darío Benedetto como tercer centrodelantero. Miguel Merentiel juega de todo y por todos. Es intocable. Edinson Cavani aún pelea contra los dolores y su frustración. Y después, Pipa. Así se vio reflejado el orden de las decisiones del entrenador.

El último Benedetto no tiene velocidad en el recorrido largo, lógicamente, pero lo suple con más oficio para rebotar la pelota y generar espacios para sus compañeros. Y si a los goleadores hay que evaluarlos por la eficacia, frente al Matador, al atacante le bastaron dos oportunidades para marcar el primero.

¿Qué cambió, entonces, en la dinámica de este futbolista? El “lo ven contento” de Diego Martínez explica una parte importante. Lo humano es indivisible del rendimiento deportivo. Benedetto enfocado es mucho mejor futbolista que la versión que lo expuso, en varias oportunidades, descontrolado.

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