El Gobierno envió al Congreso el proyecto de ley Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como “super-RIGI”, para incentivar inversiones.
La iniciativa está orientada a atraer inversiones de gran escala en sectores tecnológicos y actividades que actualmente “no cuenten con desarrollo en el país”. El piso mínimo de inversión llega a US$1000 millones.
Con este nuevo régimen, el Ejecutivo busca promover el desarrollo económico; incrementar las exportaciones de mercaderías y servicios y favorecer la creación de empleo. Además, apunta a coordinar el trabajo entre el Estado, las provincias y las autoridades de aplicación en materia de recursos naturales y fortalecer las cadenas de producción locales vinculadas a estos proyectos.
En los fundamentos del proyecto enviado a la Cámara de Diputados, la gestión de Javier Milei justificó que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) fue “un primer paso”, pero consideró la “necesidad de diseñar un instrumento superador” orientado exclusivamente a actividades económicas nuevas en el país y de alto impacto tecnológico.
Los puntos claves del super-RIGI, el proyecto que envió el Gobierno al Congreso
El super-RIGI fija un piso mínimo de inversión de US$1000 millones por iniciativa a través de Vehículos de Proyecto Único (VPU) y exige ejecutar al menos el 20% de ese monto durante los primeros dos años desde la adhesión al régimen.
El plazo para presentar proyectos será de cinco años desde la reglamentación de la ley, con posibilidad de una prórroga de un año. En tanto, la iniciativa garantiza un plazo de 30 años de estabilidad normativa en cuestiones tributarias, aduaneras, cambiarias y de seguridad social. También prevé que las controversias entre el Estado y los inversores puedan someterse a arbitraje internacional.
Entre los principales beneficios tributarios y aduaneros, el proyecto -que contiene 13 capítulos- abarca los siguientes puntos:
La tasa de impuesto a las ganancias será del 15%. En RIGI actual, la alícuotarebajada llega al 25%.
El proceso de amortización acelerada será más rápida en el super-RIGI: 60% en el primer año y 20% en cada uno de los dos años siguientes.
Brinda la posibilidad de deducir quebrantos sin límite temporal;
Contempla una reducción en la carga sobre dividendos y utilidades, del 3,5% luego de cuatro años desde la adhesión al régimen. Para este punto, el RIGI establece un recorte de hasta 7%.
Pagarán una alícuota única del 10% en contribuciones patronales sobre los salarios de los trabajadores incorporados después de ingresar al super-RIGI. El aporte al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) seguirá siendo obligatorio y no estará incluido dentro de esa reducción.
Con respecto a los incentivos aduaneros y cambiarios que dispone el super-RIGI:
Exime de derechos de importación y exportación a bienes vinculados con el proyecto y a los productos exportados bajo el régimen.
Habilita un esquema progresivo de libre disponibilidad de divisas provenientes de exportaciones: 20% al primer año desde la primera exportación, 40% al segundo año y 100% al tercero.

















