Durante casi una hora por capítulo, “50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa” sumerge al espectador en la memoria colectiva del caso y vuelve sobre uno de los crímenes más impactantes que tuvo la Argentina en las últimas décadas.
A través de testimonios de la familia Báez Sosa, de abogados, periodistas y especialistas, el documental reconstruye el paso a paso del ataque ocurrido a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell, en enero de 2020, pero desde un tono más íntimo que judicial. Las cámaras, esta vez, se enfocan en la ausencia: el vacío que dejó Fernando, el hijo único de Graciela y Silvino.
La serie, que tiene tres capítulos de 43, 47 y 59 minutos, recorre también el proceso judicial y los días del juicio oral, aunque lo que la distingue es su sensibilidad. Hay un trabajo de edición sólido con un uso cuidadoso de las imágenes de archivo y una música contenida que acompaña.
Hay una pregunta que atraviesa toda la docuserie: ¿cómo se sigue viviendo cuando la pérdida se vuelve símbolo público? El resultado es un documental que interpela y que, sobre todo, devuelve humanidad a un caso que desde el comienzo estuvo saturado de cámaras y titulares.
En 50 segundos, Fernando dejó de ser un apellido repetido en los medios de comunicación y volvió a ser ese joven que soñaba con ser abogado, inspirado por Fernando Burlando.



























