El proyecto de Ley de Modernización Laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei comienza a debatirse y avanza sobre un rediseño profundo de las reglas que ordenan el trabajo en la Argentina. Aunque el alcance es general, uno de los sectores más directamente involucrados es el de empleados de comercio, el gremio más numeroso del país y uno de los que históricamente contó con convenios amplios y normas específicas que regularon horarios, descansos, feriados y condiciones de contratación.
La iniciativa oficial introduce cambios que atraviesan el corazón de la relación laboral: jornada y organización del tiempo de trabajo, modalidades de contratación, sistema de indemnizaciones y funcionamiento de la negociación colectiva. En un sector caracterizado por la alta rotación, la extensión horaria y el trabajo en fines de semana y feriados, el impacto puede ser significativo.
Uno de los ejes del proyecto es la revisión y eventual derogación de leyes y decretos considerados desactualizados, con el objetivo de unificar criterios y reducir superposiciones normativas. Si bien las regulaciones específicas del comercio no aparecen explícitamente derogadas en los borradores conocidos, la reforma podría modificar de manera indirecta reglas tradicionales sobre horarios comerciales, límites de jornada y trabajo en días no laborables.
En materia de despidos, la reforma introduce los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), un esquema mediante el cual las empresas podrán constituir un fondo específico destinado a cubrir las indemnizaciones. La indemnización no se elimina, pero cambia su lógica: deja de ser un pago concentrado al momento de la desvinculación y pasa a financiarse de manera anticipada.
Otro punto sensible es la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos. En la práctica, muchos beneficios del convenio de comercio -adicionales por antigüedad, presentismo, feriados trabajados, tareas específicas y premios- se mantienen aún cuando el acuerdo formal ha vencido. La reforma propone restringir esa continuidad automática y obligar a renegociar en plazos más acotados.



























