A solo 100 días de su inicio, el Mundial 2026 atraviesa uno de los contextos geopolíticos más complejos de su historia. El conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán, sumado a restricciones migratorias, divisiones internas y preocupaciones por la seguridad en México, encendió todas las alarmas en torno al evento más importante del fútbol.
La Copa del Mundo, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio y tendrá su final en el imponente MetLife Stadium, será la primera con 48 selecciones y el más extenso en cantidad de partidos (104). Pero hoy el foco ya no está solo en lo deportivo.
Los recientes bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní y la posterior represalia de Teherán generaron un fuerte impacto en el escenario internacional y encendieron alertas en el mundo del deporte.
Si bien la Finalissima entre España y Argentina no fue suspendida prevista en Qatar todavía no fue suspendida de forma oficial, el contexto geopolítico elevó las preocupaciones en torno a la seguridad de los grandes eventos futbolísticos.
La gran incógnita gira en torno al papel de Irán en el Mundial 2026. La selección asiática, ya clasificada tras una buena eliminatoria, tiene programados sus tres partidos de la fase de grupos en suelo estadounidense.
Washington aclaró que ni los jugadores ni el cuerpo técnico tendrán restricciones de ingreso. Sin embargo, los aficionados iraníes sí enfrentarán severas limitaciones migratorias, lo que podría reducir considerablemente el acompañamiento del equipo en las tribunas durante el torneo.



























