La serie sobre la vida de Moria Casán no solo se destaca por las interpretaciones de Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth. Uno de los elementos que más llamó la atención desde el comienzo fue su particular universo visual: enormes maquetas en las que La One aparece como una gigante que observa, recorre y hasta parece manejar los distintos escenarios de su propia historia.
Lejos de ser un simple recurso de escenografía, las maquetas fueron concebidas como un elemento narrativo. Para llevarlo a la realidad, Juan Cavia y Walter Cornás, diseñadores de arte de la serie, convocaron a Leonor García Vercillo, directora del Estudio Los Chinos y su socia Rosina Golaz. El estudio es especializado en diseño, dirección de arte y realización de maquetas y miniaturas.
“Desde el guion habían planteado la aparición de maquetas como elemento narrativo, del mundo de la fantasía, de la imaginación y la memoria de Moria”, explicaron García Vercillo y Golaz.
El proyecto las entusiasmó desde el primer momento. “No solo por Moria —que obvio la amamos y hubiéramos hecho cualquier cosa que necesitaran para su serie— sino también por el rol que tenían las maquetas”, contaron.
El resultado que se ve en pantalla demandó meses de trabajo y la participación de un equipo especializado. El proceso completo duró aproximadamente entre cuatro y cinco meses y tuvo dos grandes etapas: primero el diseño y después la realización artesanal.















