El presidente Javier Milei dio a conocer este miércoles en cadena nacional los puntos centrales del proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que será enviado en al Congreso de la Nación junto con el grillete fiscal y las reformas al mercado de capitales y de seguros.
Bajo la mirada oficial, la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal del Tesoro es la principal causa de la inflación a lo largo de la historia argentina reciente.
Las cinco claves del proyecto para reformar el BCRA
El texto enviado al Congreso incluye cinco puntos centrales:
Prohibición total del financiamiento al Tesoro, las provincias y los municipios: el BCRA dejará de poder prestarle dinero al Estado, lo que hoy se conoce como “adelantos transitorios”, ni darle ningún tipo de ayuda financiera, directa o indirecta. Tampoco va a poder comprarle bonos al Estado en el mercado primario, una vía que hoy también funciona como una forma indirecta de imprimir dinero para financiar el gasto público.
Eliminación de la transferencia de utilidades contables y dividendos: hasta hoy, cuando sube el dólar, el BCRA registra una ganancia contable en pesos —aunque no sea plata real— y esa ganancia se le puede girar al Tesoro, que termina gastándola. Con la reforma, el BCRA podrá transferir más esa plata al Estado. Las ganancias quedarán guardadas dentro del Banco Central, en una reserva que no se podrá usar para gastos corrientes, sino únicamente para pagar deuda.
Redefinición del objetivo institucional: desde 2012, la Carta Orgánica obliga al BCRA a perseguir varios objetivos a la vez —promover el empleo, la estabilidad financiera, el desarrollo económico con equidad social— además de cuidar la moneda. Para el Gobierno, esa multiplicidad de fines terminó siendo la excusa para emitir. Con la reforma, todas esas funciones se eliminan y el Banco Central vuelve a tener una única misión, que es la de preservar el valor de la moneda.
Blindaje institucional del directorio: el mecanismo para nombrar al presidente y a los directores del BCRA se mantiene igual, pero la reforma endurece la salida. Hoy alcanza con una mayoría simple para removerlos, lo que deja a la entidad expuesta a presiones políticas de turno. Con el proyecto, va a hacer falta el voto de dos tercios tanto en Diputados como en el Senado, un piso mucho más alto que busca blindar la conducción del Banco Central de los cambios de gobierno.
Prohibición de las letras intransferibles: desde 2006, el Tesoro usa dólares de las reservas del BCRA para pagar deuda a cambio de una letra intransferible— que en la práctica no vale nada, porque no se puede vender ni cobrar. Con la reforma, ese mecanismo se elimina y el Estado no va a poder usar las reservas del Banco Central de esa manera.















