Irán respondió este martes con misiles dirigidos a Israel y países del Golfo, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con destruir instalaciones petroleras clave, plantas eléctricas y de desalinización.
Mientras tanto, Teherán registró explosiones y apagones, aumentando la tensión en la región y generando preocupación global por el suministro de energía.
La ofensiva iraní se produce tras la advertencia de Trump sobre la isla de Jark, responsable del 90% de las exportaciones petroleras iraníes, y su intención de atacar infraestructura estratégica si no se alcanzaba un acuerdo que pusiera fin al conflicto.
Israel aseguró haber alcanzado más de la mitad de sus objetivos militares en Irán, en una operación que ya supera el mes de duración. El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que sus fuerzas están “cerca de acabar con su industria armamentista”, pero evitó fijar plazos.
Durante la jornada, el ejército israelí informó que repelió misiles lanzados desde Irán, mientras medios iraníes confirmaron explosiones y cortes de luz en Teherán.
En el Golfo, Irán disparó misiles contra países vecinos, acusados de servir como plataforma para ataques estadounidenses.

















