China anunció el miércoles el mayor superávit comercial de la historia, incluso ajustado a la inflación, mientras un tsunami de sus exportaciones inundaron los mercados de todo el mundo el año pasado.
El superávit de China, entendido como el valor de los bienes y servicios que vendió al extranjero frente a sus importaciones, alcanzó 1,19 billones de dólares, un aumento del 20 por ciento respecto a 2024, según los datos publicados por la administración general de aduanas del país. La cifra ya había superado el billón de dólares en noviembre.
El superávit del país sigue aumentando: tan solo en diciembre, el superávit de China alcanzó los 114.140 millones de dólares, impulsado por el aumento de las exportaciones a la Unión Europea, África, América Latina y el Sudeste Asiático. Fue el tercer superávit mensual más alto del que hay registro, solo por detrás de enero y junio del año pasado.
El enorme superávit comercial de todo el año se produjo pese a los esfuerzos del presidente Donald Trump de utilizar aranceles para frenar a las fábricas chinas. Los aranceles redujeron el superávit comercial de China con Estados Unidos en un 22 por ciento el año pasado. Pero las fábricas chinas aumentaron sus ventas a otras regiones, en muchos casos eludiendo los impuestos estadounidenses mediante el envío de mercancías a Estados Unidos a través del sudeste asiático y otros lugares.
También contribuyó al aumento del superávit comercial chino la debilidad crónica de las importaciones del país, que prácticamente no variaron el año pasado. Los dirigentes de Pekín han aplicado una ambiciosa política industrial para sustituir las importaciones por la producción nacional. Su objetivo ha sido fomentar la autosuficiencia nacional en muchos sectores industriales.
China reafirmó sus objetivos de autosuficiencia en octubre, cuando dio a conocer un primer esbozo de su plan económico quinquenal para 2030.



























