Tras la publicación del dato de inflación de octubre, que subió a 2,3%, los analistas privados prevén que el índice de precios al consumidor (IPC) se mantenga arriba de 2% en los próximos meses.
Aunque hubo un bajo traslado a precios de la volatilidad dólar previa a las elecciones legislativas, las consultoras señalan que la inercia y algunos ajustes de tarifas que todavía están pendientes seguirán frenando el proceso de desinflación.
Además, coinciden en que el Gobierno tendrá que profundizar el desarme del apretón monetario y seguir levantando las restricciones cambiarias. Ambas cuestiones pueden repercutir en la demanda de dinero y, con ella, en los precios.
En la misma sintonía se manifestaron en la consultora internacional Oxford Economics: “No prevemos un proceso de desinflación rápido. En nuestra opinión, el impacto de las medidas de ajuste fiscal sobre los precios ya se ha absorbido por completo, y el ritmo de la desinflación dependerá de las políticas monetarias y cambiarias del Gobierno, así como de la reducción del gasto en subsidios”.



























