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Tras la multa de la Secretaría de Comercio Interior a dos grandes entidades financieras, la autoridad monetaria trabaja en mayores controles sobre este producto.

¿Qué hay detrás de la multa del Gobierno a dos grandes bancos? Mucho más que las palabras “fraude” y “estafa”: un entramado de ciberdelito demasiado complejo de desarmar, ya que no vulnera ningún sistema de seguridad ni coacciona a nadie. Simplemente actúa como el famoso “cuento del tío”: un delincuente convence a su víctima de que es personal de tal entidad financiera y le solicita que le entregue sus claves para utilizarlas en su contra. Una de las consecuencias más habituales es que, una vez que ingresa esa persona ajena al home banking, solicita un préstamo preaprobado, que permite obtener plata rápidamente.

Es, justamente, esa última herramienta la que está en la mira del Banco Central. Hace apenas unos días, antes de que se conociera la multa de $5 millones a cada banco, el BCRA emitió un comunicado en el que informaba que trabajaría junto al Ministerio de Seguridad de la Nación “para prevenir estafas y fraudes bancarios”.

La agenda que se implementará incluye mejorar el trabajo comunicacional para prevenir este tipo de estafas, optimizar el seguimiento de los casos, pero también avanzar en el “fortalecimiento de las regulaciones para el otorgamiento préstamos pre-aprobados y métodos de validación para transferencias bancarias”.

Es este último punto el que hoy más preocupa a la autoridad monetaria dirigida por Miguel Pesce, y del que podría haber novedades la semana que viene, según pudo saber este medio.

Los préstamos preaprobados son aquellos que se pueden tomar “sin necesidad de que el cliente se acerque a solicitar uno”, tal como explica una de las más grandes entidades financieras del país. “El banco analiza su comportamiento financiero y genera la opción de préstamo que más se le adecua”, detalla en su web.

El comportamiento que se analiza es el de pagos y depósitos, información con la que se define una cuota máxima para cada cliente. Generalmente, los créditos preaprobados son de fácil y rápido acceso: cuando se ingresa a la cuenta en el home banking, suele haber banners publicitarios que anuncian que el cliente puede acceder fácilmente a un préstamo.

Este fue parte de uno de los modus operandi más populares de las estafas y fraude bancario. Según datos de la Secretaría de Comercio Interior, este tipo de denuncias aumentó un 286% interanual en la comparativa de los primeros cuatrimestres (enero-abril) de 2020 y 2021. En los primeros cuatro meses de este año, hubo 1.312 casos iniciados.

Antes de llegar a este punto, generalmente los bancos reciben denuncias en sus propios canales. Analizan caso por caso: primero deben cruzar datos para entender si realmente hubo ciberdelito o no, luego hacer denuncia policial y al Banco Central, y finalmente ver si puede o no hacer algo con el dinero. No son conflictos de fácil resolución: generalmente el dinero se acredita rápidamente en la cuenta de los delincuentes y es difícil recuperarlo.

Las entidades financieras alegan que es difícil frenar este tipo de delincuencia porque no hay una vulneración de los sistemas de seguridad de los bancos. Aseguran que realizaron campañas de concientización fuertes durante todo 2020 y en lo que va del año, e incluso lanzaron una línea telefónica exclusiva para denunciar este tipo de hechos.

Las acciones fraudulentas a usuarios de servicios financieros crecieron a partir del mayor uso de canales digitales durante el aislamiento sanitario. Por eso, es importante recordar que ningún banco se contacta con los clientes para solicitar datos de su cuenta o sus claves de homebanking y que es fundamental evitar ingresar esa información a través de links que llegan por mail, mensaje de texto o redes sociales.

Fuente: tn.com.ar

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