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En 2020 el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, uno de los más importantes de la ciudad, celebra sus 150 años. Pero llegó la pandemia de coronavirus y lo que debía ser un año especial para la institución se volvió un anus horribilis. Acaban de anunciar una serie de despidos, en medio de la incertidumbre por la fecha de reapertura.

Según indicó el New York Times, el MET estimó en 150 millones de dólares las pérdidas por los cinco meses de cierre y la futura caída en la cantidad de visitantes. En este contexto, redujo en un 20% su cantidad de empleados, que era de 2000 personas en marzo.

Unos 79 empleados fueron despedidos, 93 aceptaron un retiro voluntario y otros 181 se encuentran en licencia sin goce de sueldo a la espera de tiempos mejores. En abril, ya hubo una primera ola de despidos.

«Tratamos de aplazar el impacto de la crisis financiera para el equipo lo máximo posible», escribió el director, Max Hollein, y el presidente y administrador delegado, Daniel Weiss, que recortaron sus sueldos.

«Lamentablemente, con los salarios que suponen el 65% del presupuesto anual, tenemos que afrontar la difícil realidad de reducir la fuerza de trabajo».

En los despidos en el MET se incluyen personas que trabajaban en los restaurantes, en las boleterías y las tiendas del museo, personal que ya no sería indispensable cuando reabra y funcione de manera reducida.

Se espera que el MET vuelva a abrir el 29 de agosto, pero la fecha sigue siendo incierta hasta tanto el Estado de Nueva York y el municipio lo aprueben.

En julio, el gobernador Andrew Cuomo anunció que las instituciones de arte de la ciudad no se incluirían en la cuarta fase del plan de reapertura que comenzó el 20 de julio.

El MET no sólo es un museo obligado a recurrir a los recortes: en Boston, el Museum of Fine Arts, cerrado desde marzo y sin fecha prevista de reapertura, mandó a 57 personas a sus casas y otras 56 están listas para la prejubilación.

Además, otros 85 empleados perdieron su puesto de trabajo en el Philadelphia Museum of Arts, con 42 que aceptaron la salida voluntaria. Cuando el museo reabra, en septiembre próximo, lo hará con el 23% del personal menos y un agujero presupuestario de 6,5 millones.

«Estaremos obligados a operar de una manera muy distinta al pasado para proteger al equipo y a nuestros visitantes», dijo el director, Timothy Rub.

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