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La plataforma «Noi Denunceremo” (nosotros denunciaremos) busca identificar a los responsables de las 16.000 víctimas fatales en Lombardía y los 35.000 fallecidos en todo el país.

Bérgamo, junio 2020, primavera. Nos dicen que en Italia la guerra terminó.

Cuando termina la guerra se empieza a buscar los culpables; quemar a la bruja en la plaza pública es el amargo bálsamo para parientes que sobrevivieron, pero en este caso lo que se busca no es venganza sino justicia. Necesidad de justicia para los padres que salieron de sus casas y nunca más volvieron, o partieron entre cuatro paredes domésticas sin poder respirar.

El Covid-19 hizo estragos, una hecatombe. Una generación entera se inmoló, hija de la última guerra, desaparecida en tres meses en una batalla que capaz se podía evitar. Los alcaldes lombardos de estos pueblos alpinos dicen que en cuatro años de guerra mundial, en la primera, se registró casi el mismo número de caídos que en marzo, abril y mayo del 2020. ¿De quién es la culpa, de la región de Lombardía, del Gobierno o de una gestión lamentable de salud pública? Estas son las preguntas que hace Luca Fusco y el Comité “Noi Denunciamo”.

“Noi Denunciamo” ayer logró que el premier italiano Giuseppe Conte declarara en el Palazzo Chigi en Roma, frente a la fiscal de Bérgamo María Cristina Rota. Fue el turno después de la ministra del Interior Luciana Lamorgese y del ministro de salud Roberto Speranza.

Hipótesis del delito: epidemia culposa, homicidio culposo, lesiones culposas. Hasta ahora no hay indagados.

 

La fiscal de Bergamo, Maria Cristina Rota, habla con los medios de comunicación fuera del Palacio Chigi, después de escuchar al Primer Ministro de Italia Giuseppe Conte, al Ministro de Salud Roberto Speranza y a la Ministra del Interior Luciana Lamorgese (Reuters)

En los días anteriores fueron a declarar también el gobernador de la región de Lombardía Fontana y el asesor del welfare Gallera.

Entrevisté para Infobae al fundador del comité que irá hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para pedir justicia para los 16.000 muertos en Lombardía y los 35.000 en Italia. Luca Fusco, es un contador de 58 años de Bérgamo. Creó en Facebook el Comité “Noi Denunceremo” (nosotros denunciaremos) que en pocas semanas llegó a contar con 66.000 suscritos. Su padre murió por COVID-19 en marzo, y la cajita de sus cenizas se extravió dos veces; los de las funerarias se enfermaban uno tras otro y no sabían dónde se encontraba el cadáver de su progenitor. Todavía no está seguro si la urna que se veló era la de su padre.

Luca Fusco -hablando por celular en el centro de la imagen- lidera el movimiento Noi Denunceremo” (AFP)

En la página Facebook del comité se postearon miles de historias, todas con la misma trama, inicio y final: enfermos abandonados a sí mismos, ningún contacto con los internados, falta de asistencia domiciliaria . “Hemos sido sacrificados. Todas estas historias se transformaron en denuncias que hace tres días se presentaron a la Fiscalía de Bérgamo, fue nuestro D-Day , el día de la denuncia. La región o el gobierno tendrán que hacerse cargo y darnos una respuesta”, afirmó Fusco.

El Comité ofrece asistencia legal gratuita. Ya fueron presentadas 50 denuncias y 200 se están recopilando. Personas que comparten nuestros mismos problemas de Francia, España y Inglaterra se pusieron en contacto con nosotros y estamos estudiando una acción legal conjunta que presentaremos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.

Consuelo Locati, abogada, dirige el equipo legal del comité. Ella también perdió su padre,y experimentó la angustia de no saber donde se encontraban los restos mortales que aparecieron después de semanas en un horno crematorio en Florencia. Coordina la acción penal y civil de esta Class Action. Irán adelante en todas las sedes hasta que se esclarezca de quién es la responsabilidad de que una generación entera fuera borrada, cancelada para siempre, lo harán en memoria de sus padres y sus abuelos.

Me acuerdo que a principio de marzo, hablando con mi familia que vive en un pueblito cerca de Bérgamo, me contaron que algo raro estaba pasando. Todas las calles hasta el hospital de Zingonia estaban llenas de soldados, armados y reunidos en brigadas. El único hotel del lugar estaba totalmente a disposición de los militares . Esperaban órdenes para cerrar el Valle Seriana, y generar la Zona Roja en la ciudad de Alzano y Nembro. El comité técnico científico de La Protección Civil el 5 de marzo alertó el gobierno sobre un contagio progresivo y impetuoso, y por eso el ejército, enviado por el gobierno, estaba listo para intervenir. Estás ordenes nunca llegaron ni por parte del gobierno ni de la Región de Lombardía. Al final el 8 de marzo el premier Conte firmó un procedimiento para cerrar toda la Lombardía con operatividad el día siguiente. Después, cerró todo el país.

“Estos 5 días de inacción hicieron estragos y muertos en el Valle Seriana y en la provincia de Bérgamo. Hubo muchas causas, no se quería paralizar la industria, la más productiva del país, decisiones políticas equivocadas y que llegaron tarde. Sigue siendo un misterio el motivo del cierre momentáneo del hospital de Alzano, con personal médico y pacientes contagiados, y su reapertura después de unas horas. Un desastre”; dijo Fusco.

Las tumbas de quienes murieron recientemente de coronavirus, en el cementerio de Nembro, cerca de Bérgamo (Reuters)

“Decile a los argentinos que no aflojen, sé que este encierro parece absurdamente excesivo. Ojalá hubieran tomado decisión duras desde el principio en Italia, ahora no estaríamos contabilizando muertos, estragos sociales, destrucción de la economía”, me dice Fusco antes de terminar la entrevista telefónica.

Conte, después de tres horas de diálogo con la fiscal de Bérgamo dijo que no teme un proceso y que volvería a hacer todo como lo hizo, que actuó según ciencia y conciencia, y que la región de Lombardía podía tomar decisiones de forma autónoma como hicieron las otras regiones.

En el cielo de Bérgamo se ven nubes negras y no solo en un sentido figurado. La semana pasada se desató una fuerte tempestad que destruyó toda la cosecha. Parece algo diabólico que no abandona los pagos del papa San Juan XXIII. Será que nosotros los bergamascos tendremos que pedir la intercesión de nuestro Santo papa para que nos saque rápido de estos círculos dantescos. Y pensar que la guerra ha terminado, dicen.

Fuente Infobae

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