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Dos sacerdotes, el italiano Nicolás Corradi y el argentino Horacio Corbacho, han sido condenados este lunes a penas de prisión de 42 y 45 años, respectivamente, por los abusos sexuales y las violaciones continuadas que perpetraron contra los alumnos de un instituto especializado en discapacidad auditiva de Argentina, en un caso que ha conmocionado al país y por el que aún están pendientes de juicio otra quincena de personas.

De hecho, Corradi, de 83 años y residente en Argentina desde 1970, y Corbacho, de 59 años, no son los únicos condenados hasta ahora: la justicia argentina ya sentenció a diez años de cárcel al monaguillo Jorge Bordón, de 51 años, quien confesó en un juicio rápido haber abusado de once personas, y, este mismo lunes, también ha sido condenado un jardinero del instituto, Armando Gómez, que deberá cumplir 18 años en prisión.

Así, los tres encausados de este último juicio han sido hallados culpables de los delitos de violación, corrupción de menores y malos tratos, con diversos agravantes por tener a su cargo a los menores, en un total de 25 casos sucedidos en el Instituto Antonio Próvolo, ubicado en la localicalidad de Luján de Cuyo, en la provincia de Mendoza.

Violaciones y pornografía infantil

La investigación del caso comenzó a finales de 2016, cuando un exalumno hipoacústico -que actualmente tiene 19 años- del instituto denunció haber sufrido abusos en el centro por parte de Corbacho cuando tenía cinco años.

Los alumnos del centro, de origen modesto y cerrado en diciembre de ese año, tras desvelarse el escándalo, regresaban a sus casas durante el fin de semana, aunque estaban internos de lunes a viernes. En los diversos registros realizados se encontraron vídeos que supuestamente contenían pornografía, así como 550.000 pesos, en torno a 8.000 euros.

El tribunal de Mendoza abrió así un proceso con varias piezas separadas; en la que ha sido fallada este lunes, tras un juicio a puerta cerrada que comenzó en agosto, se han examinado 43 casos y se han escuchado los testimonios de 13 víctimas, violadas cuando tenían entre cuatro y 17 años de edad.

Denuncia ante el papa Francisco

El instituto Próvolo cuenta también con una sede en la ciudad italiana de Verona, donde en 2009 un grupo de 67 exalumnos denunció abusos por parte de varios sacerdotes, entre los que se encontraba Corradi, oriundo de esa ciudad, según testimonios como el de Ana Franchetto, quien afirmó que el cura le «arruinó la vida».

En 2014, una delegación de antiguos alumnos sordos del centro italiano se reunió con el papa Francisco en el Vaticano para entregarle una carta con los nombres de los 25 sacerdotes presuntamente pederastas que había en ese lugar y alertando de la presencia de Corradi y otros religiosos en Argentina.

En el caso argentino hay también imputadas dos monjas, en arresto domiciliario, por el encubrimiento de los abusos sexuales, que serán juzgadas en piezas separadas. Una es Kosaka Kumiko, de origen japonés, sobre quien una supuesta víctima señaló que había sido quien le puso el pañal tras la violación que sufrió, presuntamente por parte de Corbacho, para ocultar que había sido violada, lo que la convierte en presunta cómplice del delito del abuso, aunque ella niega los hechos.

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