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Por el brote de coronavirus, en septiembre las principales escuelas de samba de Río de Janeiro anunciaron la suspensión de los famosos desfiles del Carnaval de febrero de 2021. Esta semana confirmaron que, si hay vacuna contra el COVID-19 y resulta exitosa, se realizarán el 10 y el 11 de julio del año que viene. Sin embargo, aclararon que “la seguridad sanitaria aún es prioridad”.

Luego de semanas de suspenso en torno a la realización del evento festivo más importante de Brasil y uno de los más convocantes del mundo, e incluso de haberse planteado la posibilidad de cancelarlos definitivamente, confirmaron el lunes las fechas en las que se concretaría.

La condición es que exista una vacuna efectiva contra el coronavirus para ese momento. “La idea es que podamos tener un desfile competitivo en julio. La posibilidad que planteamos es que podamos realizar los desfiles los días 10 y 11. Por eso les comunicamos a las escuelas que ya pueden buscar el patrocinio y comenzar a prepararse para que todas estén listas”, afirmó el presidente de la la Liga de las Escuelas de Samba del Grupo Especial (Liesa), Jorge Castanheira, en declaraciones que concedió tras la cita.

Pese a esto, en su reunión de este lunes, la Liesa admitió que la decisión aún no es definitiva. El dirigente remarcó que “la seguridad sanitaria aún es la prioridad de las escuelas” y que por eso los protagonistas del Carnaval están en constante diálogo con especialistas de la Universidad Federal de Río de Janeiro y de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el mayor centro de investigación médica de Latinoamérica.

“Estamos trabajando con las informaciones que obtuvimos de los expertos pero queremos estar listos para realizar los desfiles en julio, desde que contemos con la vacuna y un calendario de inmunización”, detalló.

El aplazamiento de las fiestas inicialmente previstas para febrero próximo por causa de la pandemia dejó el Carnaval de Río en suspenso por primera vez en los últimos 108 años, ya que tanto las escuelas de samba como las comparsas callejeras condicionan sus desfiles a una vacuna.

La reprogramación ya recibió el respaldo de la Alcaldía de la ciudad, principal organizador de una fiesta que en febrero de este año atrajo a más de dos millones de visitantes, de los que 483.000 fueron extranjeros. El megaevento dejó ingresos por 900 millones de dólares y confirmó a Río de Janeiro como principal destino turístico de Brasil.

Para las autoridades cariocas, aglomeraciones del nivel promovido por una fiesta como el Carnaval, suponen un gran riesgo para el país, actualmente el segundo en el listado con más muertes por COVID-19 en el mundo. Se ubica detrás de Estados Unidos, que cuenta más de 166.000 víctimas fatales. Además, es el tercero con más contagios, ya que acumula con al menos 5,9 millones de casos positivos desde el inicio de la pandemia.

Los desfiles de las escuelas de samba del llamado Grupo Especial del Carnaval de Río, concentran en dos noches en el Sambódromo a 145.000 espectadores, sin contar con los cerca de 5000 integrantes de cada una de las 14 agrupaciones y las miles de personas necesarias para la realización del evento.

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