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Al mal tiempo, los organizadores de la FED, de sellos independientes, opusieron creatividad. Para una edición a distancia, desde hoy hasta el domingo. Tres días para darse una panzada de buena literatura, descubrir y comprar a buenos precios y sin gasto de envío.

Con la avidez que provoca en cada edición, vuelve, ahora en modo virtual, el encuentro de sellos independientes que bien podría llamarse del editor al lector. Con todos esos libros sobre los que se comenta, los que se prestan y aparecen subrayados en posteos de Instagram: los que forman parte del circuito alternativo a la lógica comercial de las grandes cadenas y sus mesas novedades.

En realidad, hay muchas mesas de novedades en la FED, que provee visibilidad a proyectos editoriales medianos y pequeños (la Feria del Libro no es, precisamente, un lugar abierto a que los proyectos independientes muestren su catálogo). Y que entre mañana y el domingo celebra su séptima edición.

A falta de opción presencial, mesas para tocar, abrir, leer solapas, las editoriales participantes (www.feriadeeditores.com.ar/fedvirtual) tendrán un botón de acceso a su espacio virtual. Allí, de 18 a 20, responderán preguntas y consultas, hablarán con los lectores y sucederán charlas con autores. Casi como en la vieja normalidad.

«El año pasado, en tres días, vinieron 14 mil personas, con 250 editoriales de toda Latinoamérica y se vendieron 23 mil libros —cuenta Víctor Malumián, de ediciones Godot, uno de los organizadores—. Para un evento que arrancó muy chiquito, en el bar de La Tribu, y por esta necesidad de los editores independientes de tener un espacio de relacionamiento con sus lectores, fue un crecimiento enorme. Con lo virtual ese encuentro se pierde, por eso decidimos cambiar el enfoque. No quisimos perder esa efervescencia ni el vínculo con las librerías, un gesto que ellas acompañaron sacrificando un poco su ganancia. El rubro es un ecosistema».

Cada sello eligió una librería a través de la cual concretar ventas de su catálogo y difundirlo en redes (el envío de los libros vendidos durante la feria es sin cargo en CABA gracias a un acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: dato no menor pues el delivery suele rondar entre el 15 y el 20% del costo de un libro). Y las compras que realicen lectores que no residen en CABA serán derivadas a librerías de su ciudad de residencia, o la ciudad más cercana posible. Atención lectores a la oportunidad, que son solo tres días.

En ese mar de autores y libros que dan ganas de leerlos a todos, hay algunas propuestas novedosas, como los «diarios de confinamiento» que la Editorial Trench llegó a tiempo de publicar para presentar en la FED. Se llama Hasta que despierte en otro lado, y es producto de una convocatoria muy particular. El coeditor, Iván Kazi la define así: «Hace tiempo que trabajamos la intimidad como materia literaria. Y en un momento en que la cuarentena ya la mayoría de nuestros colegas empezaba a liberar material para una lectura gratuita, pensamos que tal vez hacía falta una propuesta que tuviera que ver con la acción. Una propuesta de escritura para pensar sobre las distintas formas que adopta la intimidad en el encierro y la incertidumbre. Esperábamos entradas que funcionaran como catársis para situaciones de desborde emocional. Y terminamos muy sorprendidos ante los textos trabajados que recibimos. Comprobando que todavía hay una decisión de seguir desarrollando versiones estetizadas del cotidiano, a través del trabajo fino sobre la palabra escrita. Incluso sobre este contexto».

Según Kazi, las cinco seleccionadas para la antología en papel (Catalina Álvarez Insúa, Ines Ripari, Agostina Prato, Tomás Schuliaquer y María Gómez Peracca), «ayudan a demostrar que el diario íntimo puede estar en manos de los jóvenes y no sólo es un anexo en las obras de grandes escritores consagrados».

Además, la feria contará con un atractivo panel de entrevistas. Dos estrellas: la mexicana Margo Glantz y el pensador francés, especialista en la historia del libro, y del libro objeto, Roger Chartier, que dialogará con el prestigioso investigador Alejandro Dujovne. Otra: el domingo a las 15 Karina Galperin y Santiago Kalinowski debatirán sobre el lenguaje inclusivo. Una especie de segunda parte en la discusión entre Beatriz Sarlo y Kalinowski el año pasado, que devino en un libro, La lengua en disputa. Por otro lado, a 100 años del nacimiento de Clarice Lispector habrá un encuentro especial sobre la autora brasileña.

«La feria tiene la venta como resultado, pero es una propuesta cultural, entonces su centro son los autores y autoras. El objetivo es generar este ambiente» —dice Malumián—. Frente a la dificultad, quisimos tratar de ser creativos, encontrarle la vuelta a generar situaciones que sean más atractivas para la compra de libros».

Un consumo que, se presume, subió un poco con la pandemia, aunque todavía sea difícil sacar conclusiones entre las variables ocio, cambio en costumbres y consumos culturales. En todo caso, al mal tiempo, un poco de creatividad y ganas. En este caso, de armar una movida entre todos los sectores de ese otro mundo editorial. Para que los lectores puedan darse un festín de buena literatura, a pesar de todo.

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